En entrevista concedida al diario capitalino “La Nación ” Jarvis Ximenes Pavao, el narcotraficante brasileño más buscado por los federales brasileños, la Senad de nuestro país y el DEA estadounidense, dijo que no es el mejor malandro, pero que todos le quieren, a la vez de declararse inocente de todos los cargos que se le imputan, como lavado de dinero, trafico de drogas y el haber ordenado supuestamente varias ejecuciones a un lado y otro de la frontera. Pavao fue detenido hace cuatro meses atrás por efectivos de Secretaría Nacional antidroga, luego de haber permanecido en la clandestinidad durante diez años. Actualmente esta detenido en Tacumbú mientras la justicia brasileña y la de Estados Unidos se disputan su extradición.
Si bien el fondo de la cuestión se ajusta a la realidad, algunas fechas y situaciones referidas por el cronista no se ajustan a la realidad.
“Habla el portuñol y tiene una mirada dura. En su dedo anular derecho lleva un anillo de oro carretón enorme, impensable en la mano de un preso común. Y es que Jarvis Ximenes Pavâo no es un preso común: es el más deseado por los antinarcóticos brasileños, cuya Justicia pidió su extradición.
–Lo acusan de ser lavador de dólares y capo de la mafia narco.
–Yo santo no soy, pero tampoco Satanás. Se dijeron muchas cosas sobre mí que son mentiras. Yo tuve problemas con la Justicia brasileña, pero ya pagué todo. Este problema mío empezó en enero de 2000.
–¿Cómo empezó?
–Me casé con una mujer (Adriana Nascimento Acevedo) cuyos padres eran narcos. Yo también era narco entre 1988 y 1995 en el Brasil. Pero después quise retirarme y ellos seguían trabajando de narcos…
–¿Por qué se quería retirar?
–Porque yo ya había ganado toda la plata que quería y ya no necesitaba trabajar más en tráfico. El 23 de diciembre de 1999 fue el último día que yo trabajé como narco en Brasil. Dije a mi mujer: “si tu mamá y tu hermano van a seguir con esto yo me voy a largar de vos”. Y lo hice.
–Vino en la frontera paraguaya…
–Sí. Yo vivía en Santa Catarina, en Camboriú, y vine a Punta Porá, en donde tenía tres playas de venta de coches. Mira un poco: el 1 de agosto de 2000 la policía militar captura a una señora de 70 años con 6 kilos de cocaína en Brasil. Y la policía llama a la Federal. Van a casa de otra señora y encuentran 19 kilos más. Estas personas no dan mi nombre. Pero sí de mi ex suegra, Suelí Nascimento de Acevedo. Pero la Policía no quería a mi ex suegra: querían echarme a mí.
–Tenían algo contra Ud…
–No, no tenían nada, ni una llamada, porque yo ya me había dejado de ser narcotraficante, y estaba bien en Punta Porã.
–Pero Ud. ya tenía antecedentes…
–Sí. Yo fui a la cárcel de Camboriú desde 1994 a 1997, cuatro años, pero pagué todas mis deudas y ya no hacía nada. Tenía 23 años entonces, y cuatro años de haberme iniciado en este negocio.
–El 4 de agosto del 2000 me llama mi abogado: “es bueno que salgas de ahí porque la señora de 70 años firmó una declaración: te involucran en tráfico”, me dijo. La señora no sabía leer ni escribir y firmó así (estampa su pulgar sobre su pierna), con su dedo gordo.
–Si no tienen nada en su contra, ¿cómo termina acá?
–Por una declaración anónima en contra mía. Por eso me metieron en una lista narco. ¡Pero yo ya había dejado de ser narco!
PRÓFUGO
–¿Cuándo vino a Paraguay?
–Ese mismo 4 de enero pasé al lado paraguayo, a Pedro Juan Caballero. Pero recién en el 2004 decretaron mi prisión acá, por presión de la policía brasileña.
Acá la prensa, los carteles que pusieron, los panfletos, que yo era esto, aquello fue todo mentira. Yo seguía controlando todo, pero querían sacarme mis empresas. Tuve que deshacerme de cosas…
–Le acusan de lavado y múltiples homicidios…
–Mira un poco: el único homicidio del que se me acusa fue un invento de un tipo que recibe protección de la Policía : dio mi nombre de que supuestamente yo maté a una persona.
–¿Cómo fue eso?
–¿Sabe quién es César Antunes Verón? (narco brasileño recapturado en 2009). Para infelicidad mía, está casado con mi hija. César iba a matar a un informante que pasaba datos a Valdir Batista (narco asesinado, informante de Senad y los brasileños). “César ordenó: “fulano de tal es, mátenlo”. Se enteró el delator y fue a entregarse a la Policía brasileña. Y contó todo, lo que era y lo que no era, a cambio de protección.
–Y ahí saltó su nombre
–Habían 50 casos relatados ahí, pero solo mi nombre fue perseguido, el resto nada. El informante dijo: “yo estaba en la oficina, vino César y dijo que Jarvis mandó matar a fulano”. Y era mentira.
Um “pez gordo”
Así caracterizó el fiscal antidrogas Francisco de Vargas a Jarvis Ximenes Pavão (42), quien fue arrestado en su estancia “Cuatro Filhos” de Yby Yaú, el pasado 26 de diciembre, a las 5:00. (Obs. La detención se produjo en la estancia “El Hotel”, no en “4 Filhos como refiere la crónica”)
Pavão estaba prófugo de las justicias paraguaya y brasileña hasta que cayó con Carlos Antonio Caballero, alias “Capilho”, jefe del Primer Comando Capital (PCC) de Pedro Juan en Concepción, según la Senad. (Obs: Capilo es jefe del Primer Comando Capital (PCC) en Ponta Porá y Pedro Juan Caballero, no en Concepción, difícilmente esa versión haya sido dada por la Senad como se la atribuye el cronista)
Era el más requerido por la Senad , la Policía Federal de Brasil). En el Brasil se lo busca por “tráfico de estupefacientes” y “múltiples asesinatos”. En Paraguay, por “lavado de dinero, asociación criminal y tenencia de armas”. (observación: Es también requerido por el DEA - Drug Enforcement Administratión) organismo antidrogas dependiente del departamento de Justicia del gobierno de los EEUU, detalle éste que el cronista de turno al parecer no maneja)
El juez del caso es el abogado Pedro Darío Portillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario